CANCIÓN 04

ROSAS DE OBSIDIANA

ÁLBUM: DÉJAME CAER

LA CANCIÓN

Rosas de Obsidiana es una canción sobre transformar el dolor en fuerza y aprender a reconstruirse después de atravesar momentos difíciles. A través de imágenes de carbón, espinas, cenizas, cuervos y eclipses, la canción presenta a una persona que deja de huir de sus heridas y comienza a reconocerlas como parte de su propia transformación.

La oscuridad no aparece como un lugar de derrota, sino como el territorio desde el cual vuelve a florecer la esperanza. Las rosas negras simbolizan una belleza nacida de la adversidad: cuanto más profunda es la noche, más fuerte se vuelve la voluntad de renacer.

SIGNIFICADO

Rosas de Obsidiana representa la capacidad de encontrar fortaleza en las heridas. La obsidiana, oscura y resistente, se une a la imagen de una rosa para expresar que incluso después del dolor todavía puede existir belleza, crecimiento y una nueva oportunidad para florecer.

La canción habla de dejar atrás aquello que se perdió sin permitir que el pasado destruya la fe. Las cicatrices, las cenizas y la noche forman parte del camino, pero no determinan el final. El mensaje central es que la oscuridad puede convertirse en fuerza cuando una persona decide levantarse y construir, desde sus propias ruinas, un lugar que nadie pueda quebrar.

LETRA

Sembré mis lágrimas en tierra de carbón, donde el invierno olvidó mi voz. Las espinas fueron mi verdad, cada herida me enseñó a despertar. El viento quiso borrar mi piel, pero encontró raíces de acero. Bajo un cielo sin compasión, aprendí el idioma del dolor. No queda miedo en mi altar, las sombras ya no saben lastimar. Soy rosas de obsidiana, floreciendo donde muere el sol. Belleza nacida del abismo, coronada por el dolor. Que la tormenta diga mi nombre, que el cielo vuelva a oscurecer. Cuanto más profunda la noche... más fuerte vuelvo a renacer. Los cuervos guardan mi canción, entre ruinas de un viejo amor. La luna besa mi cicatriz, como un juramento sin fin. Ya no persigo lo que perdí, ni temo al eco del ayer. Las cenizas cubren mi piel, pero jamás mi fe. Las flores negras también respiran, cuando el mundo deja de creer. Cada pétalo es una promesa... de volver a florecer. Soy rosas de obsidiana, ningún invierno me hará caer. En mis venas arde la noche, pero mi alma vuelve a nacer. Que los eclipses sean mi corona, que los cuervos guíen mi andar. De las ruinas hice mi reino... y nadie lo podrá quebrar. Entre cenizas... siempre florecerá una rosa.